Un niño de 15 años un ejemplo de felicidad
El 48% de los jóvenes menores de 18 años tienes que trabajar para ayudar en los gastos de la casa.
Luego de casi dos horas en el bus, oyendo música ranchera, y aspirando el olor a cigarrillo del conductor quien muy irresponsablemente fumaba mientras manejaba, llegué a un pequeño pueblo que realmente no conocía, caminé y caminé por las estrechas calles sin tráfico, oyendo la caída de la lluvia al chocar contra el suelo., y en medio de una extraña tienda en la que vendían desde pan hasta carne y cerveza, entendí que ese no era mi día , pensé que tal vez no encontraría nada interesante en este pueblo, Suesca
Derrotada, mojada y decepcionada, estaba en esta tarde de festivo al no encontrar una buena historia. Decidida a marcharme después de ocho horas de vagar en dichas calles, escuché una voz que llamó mi atención: gritaba "Bogotá, Bogotá, Bogotá" , era un joven moreno, de unos 15 años por mucho, vestido de jeans y camiseta blanca. "¿Monita va para Bogotá?". Esas fueron las primeras palabras que escuché del joven Johan Andrés , quien sin pena y con una mirada triste me preguntaba cuál era mi destino ;, al igual que él, sin ninguna vergüenza y en medio de sus gritos, le respondí afirmativamente, con el dinero en la mano me subí al bus. "Me paga ahorita que me toca subir más gente mi amor", me respondió Johan evadiéndome.
Ya habían trascurrido como 15 minutos y el joven empezó a cobrar el dinero del pasaje, momento que aproveche para preguntarle si me regalaba un minuto de su tiempo para hablar con él, "claro, espere termino de cobrar y hablamos", respondió sonriendo, confundiendo un poco mis intenciones. Luego de cobrar, nos sentamos en la parte de atrás del bus en dos asientos desocupados, reparándolo note que tenía una pequeña cicatriz en la mano: "¿Qué te paso?" pregunté para romper el hielo.,
- "No, eso fueron unos manes del colegio que me tenían bronca" .
- ¿Colegio?, pregunté,
- "Si mi amor, o es que cree que los pobres también somos brutos", aclaró junto a una sonrisa irónica. Miré hacia los lados sintiéndome un poco incómoda con su respuesta, y luego de un momento de silencio le contesté, "por supuesto que nosotros los pobres no somos brutos".
- "Sobretodo la cara de pobre que tiene usted" y soltó la risa.
Notando ese feo tono con el que me contestóo decidí cambiar el tema para que no se molestara:. ¿en qué curso estás?
- "En noveno hasta ahora, es que el año pasado no pude estudiar"
- ¿Y eso?
- "Es que andaba de vago y mi mamá me quitó el estudio", dijo con cara de tristeza mientras se cogía la cabeza,. "por eso es que estoy trabajando". Su reacción me causó mucha curiosidad, mientras pasaban muchas preguntas por mi mente, desde adelante el conductor gritó con una vos pícara: "quiubo pues Johan..., deje de andar coqueteándole a la niña y venga y me ayuda".
Él se fue para la cabina y yo me devolví a mi asiento inicial. Dejándome así con miles de dudas, las cuales me hacían desesperar al no poder aclararlas., Mientras afuera seguía lloviendo y lloviendo, yo miraba a Johan a través del espejo retrovisor del bus, y él, sintiéndose un poco tímido, ignoraba mis miradas. En cambio yo no podía apartar mis ojos de él pensando, ¿ por qué un niño de unos 15 años, por mucho, tenía la necesidad de trabajar para estudiar, si en Suesca los colegios son públicos?
Cuanto más tiempo pasaba más preguntas aparecían en mi cabeza, hasta que me distraje oyendo la conversación de dos jovencitas de pueblo, las cuales se deslumbraban con la ciudad de Bogotá y estaban ansiosas en llegar rápido para poder ir a pasear a cualquier centro comercial. Ahí comprendí las ironías de la vida un joven en pleno fin de semana, trabajando para conseguir quiéen sabe qué porque mientras uno trabaja, dos niñas de la misma edad solo pensaban en conocer dos bogotanos que tal vez les invitaran un helado.
Media hora después, cuando la verdad, el sueño se apoderaba de mí. Johan se acercó y me preguntó: "¿necesitas preguntarme algo más linda?". En medio de mi cara de sueño le sonreí y le dije , "claro Johan, que pena molestarte tanto pero me parece muy interesante tu vida". A Johan eso le cayó en gracia y con una enorme sonrisa afirmó "quien quita que con ese trabajo suyo me vuelva famoso más adelante". Nos reímos un poco y rompimos el hielo nuevamente, así aproveche para preguntarle acerca de su familia, ¿Y con quién vives?
- "Con mi mamá y mi hermanita. Laura que tiene seis años". Con un tono de preocupación le pregunté "¿y tu mamá en qué trabaja, de qué viven tú y tu hermana?", Johan miró hacia el piso y se tomó de las manos y me dijo " mi mami ahora está vendiendo dulces en el parque los sábados o se hace al frente de los rumbiaderos en la noche para vender cigarrillos, es que ella cultivaba pero le dio artritis y ya no puede trabajar, no la quieren contratar en ninguna parte". , -¿Y tu papá? ,
- "Mi papá es un ‘rolito' más (risas), Ese señor trabaja manejando mulas pero él no responde por mí ni por mi hermana. Ese ‘man' ya tiene otra familia".
- , ¿es decir que tú trabajas para mantener a tu familia?
- "Pues, más o menos, yo trabajo para ayudar en mi casa un poquito, pero lo mas importante es para pagarme mis onces y mis gastos". Eso me causó un poco de risa y le pregunté: "¿acaso qué gastos tienes tú?
, - " Como le digo, mis onces, además para sacar a mi novia a hacer algo".
- , ¿Uy... cómo así, ¿tienes novia? ,
- "Síi .....síi tengo, pero no se ponga celosa", respondió con un tono pícaro.
- ¿Y qué te gusta hacer con tu novia?, esa fue, tal vez, la mejor pregunta que pude hacerle, en ese momento noté que a pesar de su trabajo y todas las cosas duras que muy seguramente tuvo que haber vivido, aún su inocencia permanecía intacta., Sus ojos se nublaron y su mirada se tornó romántica, parecía que estuviéramos hablando del ser más hermoso que habita esta tierra.
- "Huí con ella. Voy a bailar, a comer helado, a cine; cuando puedo, la llevo a Bogotá, mejor dicho, por ella y con ella, pa' las que sea" , Qque frase tan bonita, le dije yo haciendo también cara de enamorada, ya que pensaba que a pesar de no ser mucho años mayor que él , yo ya había perdido esa inocencia y esa capacidad de disfrutar la vida al máximo.
- ¿Y cuanto llevan? pregunté.
-, "Uy, huis ya hártico , como seis meses., Es que yo con esa mujer me voy a casar, yo sée que estoy muy ‘chinche' pa' eso pero más adelante todo será mejor, cuando acabe el colegio y consiga un mejor trabajo". En ese momento el conductor llamó nuevamente a Johan y con un gran apretón de manos le di las gracias por su tiempo y nos despedimos.
Un poco pensativa, me senté junto a la ventana y, mientras veía llover, me di cuenta que en ese feo pueblo, en esa tarde de festivo, en ese bus oloroso, en donde solo buscaba una historia triste y amarillista que le agradara a los lectores y que inconscientemente me hiciera sentir más afortunada en la vida, realmente encontré a una personita que no era protagonista de una historia amarillista y que a pesar de todos sus problemas y dificultades que tiene que enfrentar día a día es una persona feliz. Creo que tanto a mí como a todo los lectores nos dejar un claro ejemplo de vida para salir adelante y para darnos cuenta que el dinero no lo es todo.
